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Historia

 

El Liceo Salvadoreño fue fundado en 1881, por el Presbítero y Doctor don Adolfo Pérez, en la denominada “Casa de Madera”, quien más tarde sería Arzobispo de San Salvador. El Fundador y Primer Director del Liceo Salvadoreño era indiscutiblemente persona de amplia cultura y de fuerte formación eclesiástica y académica; prácticamente su base era Europea referida en buena parte a la educación de la juventud. Se cuenta que cuando el Padre Pérez desfilaba con el Liceo y pasaba delante de Casa Presidencial Don Chico Menéndez decía: “este Curita me gustaría que fuera Obispo”, y su deseo se cumplió.

 

En el Diario Oficial del tres de diciembre de 1880, en la Sección Universitaria aparece el acuerdo del Consejo Superior de Instrucción Pública de la Universidad Nacional de fecha treinta de octubre de dicho año por el cual se concede al señor Doctor don Adolfo Pérez “la licencia que solicita para establecer en esta ciudad un Colegio de Enseñanza Secundaria”. El 11 de enero de 1881, el destacado Fundador anunciaba al público que habían comenzado los trabajos escolares del Liceo Salvadoreño en el local que antes ocupó el Colegio Seminario Contiguo al Histórico Campanario de la Iglesia de la Merced, indicándose que cubrirían “todas las materias exigidas por los nuevos Estatutos de la Universidad para los grados en CC y LL”; “la educación física y moral de los alumnos será igualmente atendida con toda la solicitud que demanda su importancia”. Aclaraba el fundador que pretendía: “que la enseñanza del Liceo pueda rivalizar con la que se recibe en Europa”. Por los internos se cobraba la pensión de quince pesos; por los medios internos la de diez, y por los externos la de cuatro.

 

Posteriormente cuando el Doctor Pérez fue exaltado a la Silla Mayor de esta Diócesis el Liceo fue dirigido por el virtuoso Presbítero Francisco Moreno. Posteriormente a partir de 1907 tomó las riendas el muy querido Padre Alfonso Belloso, más tarde Arzobispo de San Salvador quien por sus ocupaciones deja la dirección del Colegio al Canónigo Raymundo Lazo de grata recordación.

 


 

En 1923, en gran parte a instancia de Monseñor Basilio Plantier la Congregación Marista hace su aparición en la cálida ciudad de San Miguel el Primer Colegio Marista en Centroamérica y es lógico que se refiera al Instituto Católico de Oriente, fundación que contó con todo el apoyo de Monseñor Juan Antonio Dueñas y Argumedo. El prestigio de los Maristas en Oriente bien pronto cundió por todo el país y Monseñor Belloso y Sánchez que miraba al Liceo Salvadoreño como: “la niña de sus ojos”, decidió confiar la dirección del colegio a la prestigiada Institución Marista para que el Liceo Salvadoreño perdurara y continuara su función educativa con mayor prestigio.

Los Maristas dirigen el Liceo Salvadoreño a partir del 1924, siendo sus fundadores: el Hermano Arnoldo Erviti, primer Director; el Hermano León Guillermo como Sub-Director, quienes tuvieron la colaboración de los Hermanos Cristóbal Epifanio, Daniel Celestino y Pedro Ernesto.

 

El Liceo Salvadoreño inició sus labores el 2 de febrero de 1924 con 72 alumnos; de ellos 15 eran internos. Se comenzó con Primaria.

El prestigio del colegio bien pronto ascendió en todos los niveles. Sus alumnos fueron modelos de eficiencia, al grado tal que se destacaron en los exámenes finales que entonces se practicaban en el Instituto Nacional, la formación moral y religiosa de los educandos fue notoria y a partir de 1932 el Liceo inicia una vida deportiva que coadyuva a la preparación integral de la juventud liceísta y cuyo prestigio aún se mantiene.