FILOSOFÍA

En el Liceo Salvadoreño

Somos una institución de aprendizaje y de vida, en la que se transmite la fe, la esperanza y el amor; y en la que los/as estudiantes aprenden progresivamente a armonizar, fe, cultura y vida.

Como Colegio Católico de tradición Marista, su estilo educativo hace énfasis en:

  • La sencillez de vida y trato.
  • La dedicación, el trabajo, la constancia y la disciplina.
  • El ambiente de familia.
  • La devoción mariana.
  • La pedagogía de la presencia, en la que  maestros/as y  estudiantes comparten, en clase y fuera de ella.
  • La búsqueda constante de nuevas técnicas y métodos pedagógicos, capaces de dar respuestas válidas a las necesidades de cada momento.

El personal Directivo, personal Docente, personal Administrativo, personal de Servicio, Estudiantes,  Padres de estudiantes, todos formamos una comunidad educativa. Juntos buscamos un modelo de relación, que refleje los valores del evangelio y nuestros ideales Maristas.

Los/as estudiantes son el centro de nuestro interés. Les ayudamos a adquirir conocimientos, a desarrollar sus capacidades y a crecer en valores a través del descubrimiento de la naturaleza, de los demás, de sí mismos y de Dios.

Somos conscientes de que los/as estudiantes tienen diferentes capacidades intelectuales, circunstancias personales, familiares, religiosas o económicas.  Les animamos a dar lo mejor de sí mismos y a confiar en su capacidad, para avanzar y alcanzar metas.

Misión

El Liceo Salvadoreño es una Institución Católica Marista, que tiene como centro a Jesús; como modelos a María y a San Marcelino Champagnat. Educamos en un ambiente familiar, participativo y corresponsable, a niños, niñas y jóvenes, para que sean personas responsables, con sentido crítico propositivos, comprometidos con los más necesitados; en armonía consigo mismo, con los demás, con la naturaleza y con Dios; desarrollando así plenamente sus facultades humanas y cristianas.

Visión

Compartimos una sola misión orientada por valores como el respeto, la honradez, justicia, solidaridad, paz y sentido de trascendencia; con sentido de Iglesia, viviendo la comunión misionera, la llamada a la unidad.

Promovemos un ambiente en donde cada uno se sienta respetado y corresponsable, manifestándonos de cuando en cuando el perdón, viviendo el sentido de misión compartida de manera particular con los padres y madres de familia, respetando su deber primordial de educar a los hijos, trabajos junto con ellos.

Nos comprometemos libre y generosamente con el mismo carisma de Champagnat, siendo creativamente fieles a su estilo, sembradores de la Buena Nueva.

En calidad de educadores, estamos llamados a desempeñar funciones de liderazgo en lo profesional y en los pastoral; especialmente los directivos son la figura de Champagnat en la comunidad escolar, animan y reflejan la espiritualidad apostólica marista con optimismo y confianza.